Treinta años de momentos
Hace treinta años y un dia que llegué al mundo, que abandoné el vientre seguro de mi madre para vivir mi secuencia personal de momentos...
Treinta años de momentos de dicha etérea, de risas fraternales, de lágrimas calientes, de dolor punzante, de besos robados, de vuelos imaginarios, de desesperaciones, desengaños y autoengaños.
Treinta años de ratos de silencios hirientes, de rabia contenida, de deseo inflamable, de falsas expectativas, de fechas caducadas, de recuerdos perdidos, de pasión salvaje, de pudor contenido, de dulces locuras, de retozos en suspiros, de desilusiones desgarradas, de irresponsabilidad responsable y de hiriente honestidad.
Treinta años de instantes de paz serena, de ilusiones sesgadas, de logros dolorosos, de llantos inconsolables, de cárceles imaginarias, cadenas autoimpuestas, de rubores vergonzosos, de manías desquiciantes, de ideas desbocadas, de pieles erizadas, de poros encendidos, de vital excitación.
Treinta años de tiempos de angustia ahogada, de mariposas en el pecho, de tranquilidad que arrulla, de impulsos desbocados, de temores no infundados, de paciencia que impacienta, de soledad reconocida, de sueños estrangulados, de cadencias de melodías, de huellas imborrables, de amor a lo perfecto imperfecto.
Estoy hecha de momentos que mi mirada arroja día a día, que mi cuerpo a veces intenta ignorar y que mi alma grita en un silencio mudo, en gestos cosidos en un velo de inseguridades; pero los momentos me gritan que ésta soy yo... que los silencios no consuelan el desespero del alma... que soy hermosa porque soy yo, ni más ni menos que nadie... que mi vida puede cambiar si resdescubro las cosas con otra mirada, otros ojos... ojalá acoja más momentos que me hagan encontrar mi sitio, no quiero saber quien soy, únicamente QUIERO SER...

