Es irremediable aceptar...
Leyendo un libro de mi terapeuta favorito, Jorge Bucay, "El camino de las lágrimas", me he topado con una mención que el autor hace sobre un escrito de Judith Viorst, que he encontrado precioso pero a la vez doloroso, sobretodo en su final. Que razón tiene, y nada podemos hacer por cambiarlo, pero no deja de doler:
"Es irremediable aceptar y saludable saber...
que por mucho que nos quiera nuestra madre va a dejarnos
y nosotros vamos a dejarla a ella;
que el amor de nuestros padres nunca será exclusivamente
para nosotros;
que aquello que nos hiere no siempre puede ser remediado
con besos;
que tendremos que aceptar el amor mezclado con el odio y lo
bueno mezclado con lo malo;
que tu padre (o tu madre) no se casarán contigo ni aunque
consiguieras ser como su familia esperaba que seas (es más,
posiblemente ni siquiera aprueben del todo la persona que elegiste
para reemplazarlos en tu corazón);
que algunas de nuestras elecciones están limitadas por
nuestra anatomía;
que existen defectos y conflictos en todas las relaciones
humanas;
que los deseos de las personas que amamos no siempre coinciden
con los nuestros y a veces ni siquiera son compatibles con ellos;
que no importa cuán astutos y cuidadoso seamos, a veces
nos toca perder...;
que nuestra condición en este mundo es implacablemente
pasajera;
que somos absolutamente incapaces de poder ofrecer a nuestros
seres queridos la protección que quisiéramos contra todo peligro, contra
cualquier dolor, contra las frustraciones, contra el tiempo perdido,
contra la vejez y contra la muerte."
Sí, es irremediable aceptar todo ello, pero a veces... es que cuesta tanto...


