martes, 28 de noviembre de 2006

Es irremediable aceptar...

Leyendo un libro de mi terapeuta favorito, Jorge Bucay, "El camino de las lágrimas", me he topado con una mención que el autor hace sobre un escrito de Judith Viorst, que he encontrado precioso pero a la vez doloroso, sobretodo en su final. Que razón tiene, y nada podemos hacer por cambiarlo, pero no deja de doler:

"Es irremediable aceptar y saludable saber...

que por mucho que nos quiera nuestra madre va a dejarnos
y nosotros vamos a dejarla a ella;
que el amor de nuestros padres nunca será exclusivamente
para nosotros;
que aquello que nos hiere no siempre puede ser remediado
con besos;
que tendremos que aceptar el amor mezclado con el odio y lo
bueno mezclado con lo malo;
que tu padre (o tu madre) no se casarán contigo ni aunque
consiguieras ser como su familia esperaba que seas (es más,
posiblemente ni siquiera aprueben del todo la persona que elegiste
para reemplazarlos en tu corazón);
que algunas de nuestras elecciones están limitadas por
nuestra anatomía;
que existen defectos y conflictos en todas las relaciones
humanas;
que los deseos de las personas que amamos no siempre coinciden
con los nuestros y a veces ni siquiera son compatibles con ellos;
que no importa cuán astutos y cuidadoso seamos, a veces
nos toca perder...;
que nuestra condición en este mundo es implacablemente
pasajera;
que somos absolutamente incapaces de poder ofrecer a nuestros
seres queridos la protección que quisiéramos contra todo peligro, contra
cualquier dolor, contra las frustraciones, contra el tiempo perdido,
contra la vejez y contra la muerte."

Sí, es irremediable aceptar todo ello, pero a veces... es que cuesta tanto...

lunes, 27 de noviembre de 2006

Hoy las flores lloran


Se apagó su luz... Ha luchado tanto, pero ese cáncer, a la tercera, ha podido con ella.
Tantas ganas de vivir... pero es que el tarro de la fuerza... ya se agotó de tanto usarlo...
Hoy hasta las flores la lloran, esas flores que ella tanto mimaba y acariciaba, esas flores lloran... por la mañana se despertarán cubiertas de rocío, pero si te detienes, no es rocío su manto, son lágrimas saladas...

Jamás en la vida conocí a una mujer igual, tan llena de vida, tanto por entregar, tan dedicada a su familia pero sin abandonar su aire bohemio, su arte, que plasmaba en los lienzos, en los abanicos, sobre muñecas de enaguas almidonadas, o sobre cualquier cosilla que ella sabía que podía embellecer con su toque...
Y deja a su gente, su casa... se apagó poco a poco, como el candil que agota, sediento, la última gota de aceite...
Deja también a su hijo, el que fuera parte de mi vida, vida de mi vida, sumergido en su silencio, hermético y cabizbajo...
Ay mi niño... Aquí estoy, a tu lado, pase lo que pase; aquí tienes unos oidos que jamás se cansaran de escucharte y un hombro donde siempre hallarás de sustento...

jueves, 23 de noviembre de 2006

Tomando un café conmigo misma



Estos tiempos atrás verdaderamente han sido negros. Los problemas, mis temores, mis obsesiones... han emergido de mi interior con más fuerza que nunca. Día tras día me levantaba con la esperanza que el sol brillara para mi (sólo por un día) y que las cosas salieran bien, o almenos así de nublados y feos veía yo mis días.

Me he situado como espectadora de mi propia vida, observando mi actitud ante mis problemas, ante las sorpresas desagradables que te da la vida e incluso las alegrías, que también las tenía, pero que se veían eclipsadas por mi propia negatividad.

Llegué a la conclusión que era necesaria una revisión, entenderme, comprenderme, atemperarme... y cayó en mis manos, entre otros, un libro que estoy leyendo ahora, en el que me siento reconocida en muchos de sus argumentos. Se llama "Tómate un café contigo mismo", de Walter Dresel.

A las pocas páginas de empezar a leer, me tropecé con un poema, que es como me empiezo a sentir y que considero de una fuerza especial, del rico aprendizaje que adquirimos cuando tenemos problemas, aunque los dias sean feos, negros o nublados... Creo que a este libro voy a sacarle mucho jugo... Ahí va:


"Mi viaje a la recuperación" - Anna Marie Edwards

"En el comienzo
dudaba de que fuera posible
resistir hasta el fin.
Hubo tiempos de ira,
dolor, tristeza y sufrimiento;
tiempos en los que me pregunté:
¿por qué yo?

Pero un día
hubo un destello de luz
y luego, otro.
Las nubes empezaron a abrirse
y pude ver más allá de ellas.
Los ratos de contento,
de sentirme segura,
fueron sumando más
que los de miedo y melancolía.
Se tejieron nuevas amistades;
la desolación, la falta de confianza en mi valer,
se fueron convirtiendo
en firmeza, en resolución.
Era como pasar de las tinieblas
a la luz, con una nueva sensación
de poder.

Ahora comprendo que en mi pasado hay cosas
que no puedo alterar;
lo que puedo es impedir que manden
sobre mi vida y mi felicidad.
Sé que esta parte de mi vida
jamás de irá del todo,
pero el lugar que ocupa en mi existencia
es menos prominente.
He empezado a permitir que otras ideas
pueblen mi mente.
Tengo un mejor conocimiento de mí misma,
de mis debilidades y de mis puntos fuertes.
Ya no temo poner límites.
Empiezo a disfrutar otra vez de la vida
y a pensar en el futuro.

Ahora puedo ver todo este tiempo
tal como fue:
un tiempo de crecimiento,
de descubrimiento de mí misma,
de curación."

martes, 21 de noviembre de 2006

Parece ser que al fin...

Bueeno, al final he conseguido crear mi blog, mi primer blog... Este va a ser mi reflejo, mi risa cuando esté feliz, mis lágrimas cuando esté triste, mi espada ante mis luchas internas, mi voz cuando necesite hablar y mis alas cuando necesite volar... por eso me habrá costado tanto tomar la iniciativa? quizá es hora de exteriorizar mi a veces caótico mundo interior para tomar conciencia de mi misma...