Tomando un café conmigo misma
Estos tiempos atrás verdaderamente han sido negros. Los problemas, mis temores, mis obsesiones... han emergido de mi interior con más fuerza que nunca. Día tras día me levantaba con la esperanza que el sol brillara para mi (sólo por un día) y que las cosas salieran bien, o almenos así de nublados y feos veía yo mis días.
Me he situado como espectadora de mi propia vida, observando mi actitud ante mis problemas, ante las sorpresas desagradables que te da la vida e incluso las alegrías, que también las tenía, pero que se veían eclipsadas por mi propia negatividad.
Llegué a la conclusión que era necesaria una revisión, entenderme, comprenderme, atemperarme... y cayó en mis manos, entre otros, un libro que estoy leyendo ahora, en el que me siento reconocida en muchos de sus argumentos. Se llama "Tómate un café contigo mismo", de Walter Dresel.
A las pocas páginas de empezar a leer, me tropecé con un poema, que es como me empiezo a sentir y que considero de una fuerza especial, del rico aprendizaje que adquirimos cuando tenemos problemas, aunque los dias sean feos, negros o nublados... Creo que a este libro voy a sacarle mucho jugo... Ahí va:
"Mi viaje a la recuperación" - Anna Marie Edwards
"En el comienzo
dudaba de que fuera posible
resistir hasta el fin.
Hubo tiempos de ira,
dolor, tristeza y sufrimiento;
tiempos en los que me pregunté:
¿por qué yo?
Pero un día
hubo un destello de luz
y luego, otro.
Las nubes empezaron a abrirse
y pude ver más allá de ellas.
Los ratos de contento,
de sentirme segura,
fueron sumando más
que los de miedo y melancolía.
Se tejieron nuevas amistades;
la desolación, la falta de confianza en mi valer,
se fueron convirtiendo
en firmeza, en resolución.
Era como pasar de las tinieblas
a la luz, con una nueva sensación
de poder.
Ahora comprendo que en mi pasado hay cosas
que no puedo alterar;
lo que puedo es impedir que manden
sobre mi vida y mi felicidad.
Sé que esta parte de mi vida
jamás de irá del todo,
pero el lugar que ocupa en mi existencia
es menos prominente.
He empezado a permitir que otras ideas
pueblen mi mente.
Tengo un mejor conocimiento de mí misma,
de mis debilidades y de mis puntos fuertes.
Ya no temo poner límites.
Empiezo a disfrutar otra vez de la vida
y a pensar en el futuro.
Ahora puedo ver todo este tiempo
tal como fue:
un tiempo de crecimiento,
de descubrimiento de mí misma,
de curación."


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