Asco de oposiciones
Ostras, tengo la sensación de que en un momento u otro me voy a desplomar al suelo de cansancio...
Aún con mi patita chunga me decidí a ayudar, fuese el tiempo que fuese, a mi hermana pequeña a presentarse a oposiciones. Se juega el puesto de trabajo por el que tanto ha luchado y al que tantas horas de su tiempo le ha dedicado. Y luego a cambio de? Pues días y días de privaciones, de nervios, de papeles arrugados y garabateados, esquemas, pizarras vileda...
He luchado contra viento y marea con ella, horas y horas mirando leyes, explicándole artículos, aforismos y demás conceptos retorcidos de derecho administrativo.
Me he quedado hasta afónica de tanto dale que dale.
Pero me mata verla tan mal, al borde del ataque de nervios, como ya pasó hace cuatro años, aunque hay que reconocer que la pobre se contiene. La entiendo perfectamente.
Yo he pasado no una, sino dos veces por lo mismo, aunque la segunda vez me costó caro. Conseguí mi ascenso, pero a cambio, también me tocó mi "perro piloto", mi regalo de feria, la puñetera distrofia como compañera inseparable. El logro fue conseguir pasarlas con un esguince de tobillo y rabiando de dolor, pero anda que no lo pagué caro ni "ná". Ni celebración de aprobado, ni navidades, ni mi súper soñada caida en paracaidas para mi cumpleaños, ni semana santa ni na de na. Y lo que te bailaré, morena... porque la opinión médica es que mi patita estará fuera de combate almenos unos cinco o seis meses más, o sea, para cortarse las venas directamente.
Y como estoy nerviosa por ella y por su examen de mañana, llevo días con el pie palpitándome de dolor y coloreado de un vistoso lila digno de enciclopedia médica.
Nunca me dejará de sorprender la poderosa fuerza de los nervios. Como son capaces de destrozare el más firme y íntegro de los carácteres. La impotencia me come cuando le veo asomar las lagrimillas por los ojos, el temblor en las manos, los suspiros desesperados...
Pero no paro de repetirle que mañana a las 3 de la tarde podrá volver a respirar, a salir, a espanzurrarse en el sofá todas las tardes si quiere, y tragarse todos los programas de la digital, la analógica, la fórmula1 y dios montao en bicicleta. La paz con la que quedará ni se la imagina, aunque claro, más paz tendrá si las aprueba sin problemas.
Dicen que cuando luchas por lo que quieres, todo el universo conspira para concederte lo que deseas. Yo sólo le pido al universo, que es la cosa más maravillosa para mi, que cumpla con la cantadita oral esta. Y ya de pasada hago mención de mi segunda palabra favorita: la justicia cósmica. Todo lo que hagas, bueno o malo, volverá a ti de la misma forma. Y ella ha hecho mucho bueno. Quizá no ha luchado tanto como debería (apreciación mía, Miss Autoexigencia en persona), pero siempre te queda esa sensación, la de que podías haber hecho más.
En fin... ya sólo me queda cargarla con mi sarta de amuletos que me acompañan a todos mis examenes y eventos varios desde los quince años, y que hasta ahora no me han fallado. Lo demás, lo dejo a cargo del Universo...

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