lunes, 28 de mayo de 2007

Cuando las cosas no pueden empeorar más... empeoran

Algo así dice la Ley de Murphy.
Y fastidia que a veces una simple frase te clave el puñal de la razón.
Después de miles de dudas, de si seré capaz de reincorporarme al ritmo normal de mi vida despues de la distrofia, de vueltas y vueltas, cuando ya estoy decidida a volver mañana mismo al trabajo... me he hecho un esguince de tobillo en el pie supuestamente "bueno"... qué puedo decir al respecto? Cómo mantener el ánimo arriba cuando tropiezas con la mala sombra una y otra vez? Cómo ser positiva y mirar anhelante mi retorno? Cómo no maldecir mi mala suerte y hundirme más en mi rutina monocromática? Es increible...
Reconozco que he forzado el pie izquierdo últimamente, reconozco que me había dado toques de atención para que parase, ya que el peso de mi cuerpo (enclenque en comparación a hace un año) lo sostenía esa articulación... pero no esperaba esto.
No quiero llorar, no quiero deprimirme, no quiero hundirme, ni ser catastrofista, me propuse mirar las cosas con otros ojos, no ser tan negativa, ¿pero acaso lo que sea, mi destino, la vida, las circunstancias, estan ayudando algo?

Maldigo el día de la semana pasada en que estando por la playa por la mañana con mi madre, feliz, casi sin dolor en mi pie distrofiado, en paz, le decía "lástima no poder aprovechar unos días más de sol contigo"... pues toma. ¿Querías caldo, Cris? Pues dos tazas para ti.

No sé. Ahora iré al médico, al que ya avisé la semana pasada de que hoy quería coger el alta para trabajar mañana, a ver qué tal me ve. En fin... aunque escribir aquí para exteriorizar mis demonios me ayuda, creo que hoy mis demonios se quedan dentro de mi para regodearse un poco. Hoy, mejor meterse en la cama y olvidar el mundo.

No hay comentarios: